Puedes caminar por el Volcán Barú, la montaña más alta de Panamá, a 3,475 metros (11,401 pies). Es parte de un parque nacional que cubre 14,325 hectáreas (35,400 acres). Al formar parte del Corredor Biológico Mesoamericano, esta zona es un refugio importante para muchas especies, entre ellas felinos como el jaguar y el ocelote, ambos difíciles de detectar. Otras especies que habitan el parque incluyen el coati, el pecarí de cuello, el armadillo, y más. El Volcán Barú es un paraíso para los observadores de aves, con más de 335 especies observadas, incluido el resplandeciente quetzal.
La caminata al Volcán Barú es una excursión desafiante con una recompensa increíble. Te recogerán de tu hotel alrededor de las 11 p.m. para una caminata en la oscuridad hasta la cima. Asegúrate de mirar al cielo, ya que no es frecuente que estés en un lugar con tantas estrellas. A lo largo de algunos tramos de la caminata, podrás ver las luces de las ciudades de David, Boquete o Volcán en la distancia. Tu faro iluminará tu camino por el terreno, que cambia con la altitud. El Parque Nacional Volcán Baru cuenta con selvas tropicales, bosques nubosos, sabanas naturales, pastizales y terreno volcánico.
Llegarás a la cima del Volcán Barú entre las 4:30 y las 6:00 a.m., dependiendo del ritmo de tu grupo. Hace frío allá arriba, así que asegúrate de vestirte bien. Es probable que necesites refugio hasta el punto culminante del recorrido: ¡el amanecer! Los rayos del sol comenzarán a pintar el cielo mientras recuerdas por qué hiciste la caminata. Si tienes suerte, podrás ver tanto el Océano Pacífico como el Mar Caribe desde el mismo lugar, así como la sombra del volcán. Sube un poco más alto para llegar a las famosas antenas que aparecen en la mayoría de las fotos.
El descenso desde el Volcán Barú se realiza a plena luz del día, lo que le permite apreciar plenamente la belleza natural de este parque nacional. Luego, su conductor lo llevará de regreso a su hotel, ¡donde probablemente dormirá durante horas!