Cerca de la ciudad de Lugo encontramos un ejemplo bien conservado de un asentamiento prerromano, de los siglos III - V. Los castrexos, los habitantes que habitaban en tierras gallegas antes de la llegada de los romanos, vivían en este tipo de asentamiento, que posteriormente fue ocupado por los romanos, cambiando la estructura y urbanizándola.
El asentamiento, aún en proceso de estudio, se puede visitar casi en su totalidad, pudiendo apreciar los cimientos de casas, calles, muros defensivos e incluso algunos edificios públicos. Para completar la visita podemos ver el museo del castro, muy didáctico y explicativo.
A unos 15 km al norte del Castro, cerca de Meira encontraremos la Lagoa de Fonmiñá, una laguna donde las aguas subterráneas y kársticas proceden, de diversas fuentes y desde aquí comienza su recorrido el “rio pai” Miño. En esta laguna podemos dar un paseo y ver la escultura dedicada al héroe gallego Breogán, de Magín Picallo y Manuel Mallo.
Estas aguas provienen de la fuente del Miño, a unos 10 km arriba, en Pedregal de Irimia. Morena glacial donde el agua subterránea emerge al final de un embudo de piedras, este espacio es objeto de muchas leyendas relacionadas con el río Miñó.
A partir de estos dos puntos, el río Miño iniciará un recorrido de unos 350 km por toda la geografía gallega, atravesando ciudades como Lugo u Ourense, dejando paisajes espectaculares como la Ribeira Sacra, llena de viñedos y monasterios, y terminando sus últimos 40 km sirviendo como frontera natural entre Galicia y Portugal.