Descubre el patrimonio vinícola escondido de Venecia, donde la viticultura existe desde hace más de 2.500 años. Hasta el año 1100, un viñedo incluso se encontraba en la Plaza de San Marcos, un recordatorio de lo profundamente que la agricultura estaba entretejida en la vida lagunera. En una ciudad donde el 92% de la superficie es agua, las islas de Venecia fueron cultivadas históricamente para la autosuficiencia, razón por la cual las plazas venecianas se llaman campi (“campos”).
Venissa fue fundada en 2002 en la isla de Torcello, frente a la Basílica de Santa María Assunta, la iglesia más antigua de Venecia. Aquí, Gianluca Bisol redescubrió un pequeño viñedo y comenzó una extensa investigación histórica y agronómica que condujo al renacimiento de Dorona di Venezia, una variedad de uva autóctona adaptada de manera única al ambiente salino de la laguna.
Hoy, dentro del viñedo amurallado de Mazzorbo, Dorona da vida a Venissa Bianco, un vino verdaderamente único producido en cantidades extremadamente limitadas y considerado la expresión más pura de la Venecia nativa.
Una Venissa Rosso aún más rara se produce en la remota isla de Santa Cristina, donde conviven en perfecto equilibrio la viticultura heroica y un frágil ecosistema.
Esta experiencia ofrece una oportunidad única para explorar Venecia a través de sus paisajes, historia y vinos, un viaje a la tradición más auténtica y menos conocida de la ciudad.
Solo hay una hectárea de esta variedad de viñedo en el mundo, y solo se producen 3500 botellas cada año: tendrás la oportunidad de probarla.