Lo que distingue a esta experiencia es el equilibrio único entre arte, historia, paisajes y atmósfera mediterránea. En Monreale, los viajeros pueden admirar la famosa Catedral, una obra maestra árabe-normanda decorada con algunos de los mosaicos de oro más extraordinarios del mundo, y pasear por el evocador claustro monástico. El día continúa en Cefalú, un pintoresco pueblo costero con sus calles medievales.