¡Viaje a un mundo donde las tradiciones antiguas, el folclore vivo y la naturaleza imponente chocan! Este exclusivo recorrido desvela tres joyas de la corona de Pueblos Mágicos de Querétaro, cada una palpitando con un patrimonio único. Comenzamos en Amealco, el alma del pueblo otomí (Ñäñho). Aquí no solo observarás, sino que te unirás a un taller íntimo con artesanas locales para crear tu propia “Lele” o “Muñeca de la Salud”, un poderoso símbolo de la identidad indígena. Descubre los secretos detrás de sus vibrantes textiles, rituales sagrados y profundo vínculo con la tierra. Después, saborear Pulque, una bebida ceremonial prehispánica con mil años de historia, en un escenario auténtico que hace eco con cuentos ancestrales.
A continuación, Tequisquiapan se despliega como un sueño mexicano. Pasee por sus calles adoquinadas bordeadas de fachadas coloniales en tonos cálidos, explore mercados rebosantes de cerámica talavera y artesanías de hierro forjado, y relájese en plazas fragantes con café de olla (café especiado) y helados artesanales. Disfrute de tiempo libre para buscar recuerdos únicos o sumérjase en el encanto atemporal de la ciudad bajo árboles centenarios.
El gran final es Bernal, custodiado por la monumental Peña de Bernal, el tercer monolito más grande de la Tierra. Este titán de piedra, venerado como un “vórtice de energía” por las culturas antiguas, te recibe con una grandeza impresionante. Camina por su base sagrada (con subida parcial opcional para aventureros), siente la fresca brisa de la sierra y escucha las leyendas chichimecas de sus orígenes cósmicos. Al atardecer, observa cómo la roca se enciende en tonos dorados para una despedida verdaderamente mágica.