Catedral de Milán: Tours y Actividades

Una catedral gótica con intrincadas agujas y arcos.
Una catedral grande y ornamentada con intrincada arquitectura gótica, rodeada por una multitud animada.
Fachada detallada de una catedral con esculturas y adornos intrincados.
Fachada gótica detallada con elaboradas esculturas y estatuas de piedra.
Una catedral imponente con detallada arquitectura gótica, grandes puertas verdes y una plaza animada llena de turistas.


La iglesia más grande de Italia se yergue sobre el centro de la ciudad, donde una estatua cubierta de oro de la Virgen María cuida de Milán.

La Catedral de Milán es un sorprendente ejemplo de la arquitectura del gótico tardío y es una de las iglesias más grandes del mundo. Su construcción tomó casi seis siglos. Actualmente abarca casi 12,000 metros cuadrados (40,000 pies cuadrados) del centro de la ciudad. Es el edificio más reconocible de Milán.

La iglesia continúa en funcionamiento y es sede del arzobispado de Milán. Dentro del Duomo, como le llaman los lugareños, se llevan a cabo servicios religiosos con regularidad. También hay varias oportunidades adicionales para admirar sus tesoros. Observa las numerosas agujas de la iglesia desde la Piazza del Duomo, o sube a su techo para admirar las vistas de la ciudad.

La Catedral de Milán ocupa el centro histórico de la ciudad y sus calles salen en forma radial de la "piazza" donde se ubica. Acércate a la catedral a pie para que veas sus 135 agujas, que dominan el paisaje de la ciudad. La iglesia también está adornada con varias gárgolas y estatuas. Mira la famosa estatua de metal de la Madonna, que se encuentra en lo alto. La "Madonnina", como es llamada afectuosamente, se yergue a 108 metros (354 pies) sobre el nivel de la calle y está cubierta con hoja de oro, lo que hace que brille con la luz del sol.

A pesar de sus grandes dimensiones, el interior de la Catedral de Milán es increíblemente acogedor. Los bellos vitrales representan escenas de la Biblia y reflejan una luz etérea sobre el piso de la iglesia. Desciende por la escalera de mármol hasta el Tesoro de la Catedral, donde encontrarás objetos paleocristianos y románicos.

Sube al techo de la catedral para ver sobre los tejados de la ciudad. Durante los días despejados pueden verse los Alpes a lo lejos. Sube la escalera que te lleva hasta la cima o toma el elevador.

La Catedral de Milán abre todos los días. Hay que pagar una cuota de admisión para entrar al Tesoro de la Catedral y para subir al techo. La catedral cuenta con el servicio de una estación del metro en su parte frontal, aunque también puedes llegar a ella a pie desde varios hoteles del distrito central.

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