Mi marido, mi bebé de 18 meses y yo pasamos una Semana Santa encantadora en este bonito apartamento de Carles, con unas vistas tan impresionantes que le dan ganas a uno de no salir a ningún sitio. De hecho, nos llovió sólo un día y casi lo agradecimos, para tener la excusa perfecta de pasar casi todo el día en el apartamento metidos ;-). Los amaneceres no tienen palabras desde el salón de la casa de Carles. El apartamento tiene todo tipo de detalles de quien se ha construido para sí mismo su propia casa y se nota el buen gusto. Por mencionar algo a mejorar: la falta de microondas, que nos hizo muy incómodo las comidas y bebidas de la niña y de haberlo sabido de antemano, habríamos llevado un calienta-biberones y potitos... Asimismo, la falta de cuadros y algún objeto más decorativo ayudaría a evitar parte del eco que hay en las estancias y contribuiría a hacerlas más acogedoras (esto último, al menos, según nuestros gustos). Ah, y lo de llegar andando hasta la playa dando un paseo puede ser fácil, pero lo verdaderamente difícil es volver, sobre todo si se va con niños, dadas las empinadas cuestas que hay que recorrer hasta llegar al apartamento. Con todo, a nuestra vuelta hemos recomendado el apartamento a varios amigos interesados en conocer la zona. Ah, nosotros también repetiríamos!!