"Es una experiencia intermedia entre hotel elegante y estadía en templo.
Recepción simple, pocas explicaciones Hace mucho frío en todas partes del establecimiento.
La habitación es muy grande, suelo de tatami y ventanas con papel de arroz. Al llegar solo hay una mesita y sillas bajas japonesas y una bandeja con té verde. hay un pequeña terraza con sillas y vista a un jardín. hay una estufa a parafina que calienta pero también ensucia mucho el ambiente. Luego prendimos el AA en vez de la estufa que no calienta tanto pero es más limpio.
Salimos a dar una breve vuela por los alrededores y nos encontramos con varios templos cerca, uno muy hermoso subiendo a través de muchos toros hasta un bosque.
Al regresar nos sirvieron la cena, en una sala hermosa japonesa antigua solos nosotros. Estaba ya preparado con muchos platitos de colores. Comida vegetariana abundante, sabores suaves (arroz, papas, miso, verduras con distintas preparaciones) bastante abundante, saludable y liviana. Muy bien preparada y presentada.
Al volver a la pieza habían movido la mesa e instalado 4 futones en el suelo. Pensamos que pasaríamos mucho frío pero soportamos. Es difícil dormir en el suelo cuando no estás acostumbrado
Luego pudimos usar el Onsen
Temprano participamos de una breve ceremonia donde los monjes recitaron sutras, enseñaron una breve meditación y rezo con incienso. Esperaba que esta parte de la experiencia fuera mayoritaria.
Después desayuno japonés en una hermosa sala.
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