
noviembre 2025
En colaboración con la Oficina de Turismo de Jamaica
Acompáñanos mientras el músico local Runkus y la chef local Charissa Skyers se mueven al ritmo de la isla caribeña, disfrutan de su variada gastronomía y exploran las atracciones, sabores y sonidos de Jamaica.
Ubicada en la costa sureste de Jamaica, la ciudad portuaria de Kingston transmite una sensación muy distinta a la de los destinos de la costa norte. La capital y ciudad más grande del país es un referente cultural con una larga historia, no solo en Jamaica, sino en todo el mundo.
Tomemos como ejemplo su música de exportación. Runkus, artista nominado dos veces al Grammy y originario de Portmore, sabe bien lo que significa la influencia global de Kingston.
“Cuando piensas en Jamaica, piensas en reggae. Cuando piensas en reggae, piensas en Bob Marley. Pero Jamaica es cuna de muchos otros géneros y leyendas de la música, como Jimmy Cliff, Peter Tosh, Bunny Wailer, Ernest Ranglin, The Skatalites…”, enumera Runkus.
“Aquí, la música nace del alma y de la tierra.”
Te presentamos “Eats & Beats”, una serie que explora los paisajes, los sabores y los sonidos de tu próximo destino. “Eats & Beats: Jamaica | Episodio 1: Kingston”, disponible a continuación. Mira el “Episodio 2: Montego Bay” aquí.

Sin embargo, Runkus es el primero en reconocer que la música no es el único legado cultural de Jamaica. Charissa Skyers, reconocida chef, restaurantera y oriunda de Kingston, tiene mucho que decir sobre eso.
“Nuestra gastronomía se desarrolló sobre una base de influencias y culturas de gente que llegó aquí de todas partes del mundo”, dice. “Y por la escasez de recursos en Jamaica, aprendimos a hacer que cualquier cosa supiera bien. Son los ingredientes que usamos. Las especias son simplemente superiores”.
En todo hogar jamaiquino hay una comida casera, elaborada con ingredientes locales, y llena de sabor y amor. Cada platillo es un festín de colores, texturas y especias.
“Jamaica está muy bendecida. Tiene una cultura rica en sabor y música, aunque también en creatividad, amor y arte”, expresa Runkus.
En Jamaica, especialmente en Kingston, la comida, la música, el arte, la danza y la naturaleza se interrelacionan para dar forma a la cultura local.
Así que presta atención, porque Runkus y Charissa tienen mucho para contar.

Jugoso pollo jerk sobre un asador con leña de árbol de pimienta de Jamaica, una receta clásica de este país.
Exquisitos platillos en el centro de Kingston
El centro de esta ciudad es un deleite para los sentidos. Mientras el reggae suena en las calles, el aire se llena de humo y aromas de especias, y pollo asado al estilo jamaiquino. Encontrarás puestos de comida callejera, bandas en vivo, murales y mercados.
Runkus y Charissa coinciden: no hay mejor manera de comenzar el tour que con una taza del mundialmente famoso café de Jamaica. Dirígete a los clásicos, como el Café Blue o Blue Mountain Coffee Shop, o, si quieres algo más moderno, visita Rituals Coffee House, que ofrece un ambiente contemporáneo que honra los sabores locales.
Después de una dosis de cafeína, es hora de comer. Más allá de los clásicos de Kingston como Devon House Bakery, que Charissa considera el mejor lugar para comer patties, está Eleni’s Bakery Jamaica, que atrae multitudes a diario con sus panes de masa madre recién horneados, pasteles franceses y postres.
O disfruta de una comida en el patio de Julie Mango Restaurant, un lugar muy conocido por sus innovadoras versiones de platillos clásicos. Si buscas un vino para acompañar la comida, visita Uncorked, un sitio que comenzó como un simple bar de vinos y evolucionó hasta convertirse en un restaurante con increíbles tablas de quesos y charcutería, platillos especiales cada semana, y creativos menús de desayuno y brunch.
Pronto queda claro que la gastronomía de Kingston lo tiene todo: antojos como las famosas patties de carne de Tastee o las espectaculares costillas al ron de PeppaThyme, y propuestas más refinadas como los reconocidos cortes de South Avenue Grill, Broken Plate (“¡tienes que probar la pasta linguine de mariscos con chile Scotch Bonnet!”, insiste Charissa) o Ming Cuisine, un ejemplo de la deliciosa y creciente escena de comida asiática en Jamaica.
Los sonidos de la ciudad
Después de comer, podrás disfrutar de los sonidos y los ritmos de Kingston. Restaurantes y clubes como Ribbiz Ocean Lounge, Janga Soundbar y Dubwise Cafe son conocidos por combinar rica comida con música en vivo.
Como meca de la música, Kingston es un paraíso para los fans del reggae y el ska, entre otros géneros. Los amantes de la música pueden comenzar con un tour guiado por alguno de los estudios de grabación históricos de la ciudad, como Harry J Studio o el legendario Tuff Gong Recording Studio, donde grabó Bob Marley.
Para los fanáticos del icónico artista, el museo de Bob Marley es una visita obligada. Allí puedes recorrer la casa del legendario músico y ver de cerca algunos de sus objetos personales más preciados. “Hay que recordar que estamos en la casa de Bob Marley”, apunta Runkus emocionado. La propiedad también cuenta con un teatro para 80 personas, una galería de fotografías inéditas, una tienda de discos y una tienda de souvenirs de Bob Marley.
Visita un estudio, asiste a un concierto, explora la escena musical de Kingston con un guía local o solo siéntate y déjate llevar por los ritmos que suenan a tu alrededor.

Los clubes nocturnos de Jamaica fueron clave para llevar la música dancehall a los escenarios internacionales.
Las colinas cobran vida
Al salir del centro de la ciudad hacia las exuberantes colinas que la rodean, se escucha el característico sonido de los johnny cakes friéndose en mantequilla.
Charissa nos trajo al EITS Café un restaurante en la montaña que ofrece platillos de la granja a la mesa. Desde la terraza del café, la ciudad se extiende a nuestros pies, como un recordatorio de que el ritmo de Kingston está marcado por su tierra, su gente y su gastronomía. El EITS Café fue afectado por el huracán Melissa, aunque ya inició su remodelación y pronto volverá a abrir sus puertas.
“EITS es un lugar perfecto para reconectar y recargar energía”, dice Charissa. “La música es tan vibrante como los colores, y los colores son tan dinámicos como los sabores”.
También ubicado en las colinas con vista a la capital, Kingston Dub Club es un santuario de los ritmos roots, rockers, reggae y dub. Cada domingo, los amantes de la música jamaiquina se reúnen para celebrar el pasado, el presente y el futuro del reggae. Los miércoles están dedicados a las presentaciones en vivo, cuando el talento emergente de Kingston sube al escenario.
Para descubrir una joya escondida en las colinas de St. Ann, dirígete a Stush in the Bush, cuyos menús veganos se inspiran en los productos de temporada y en su pasión por la sustentabilidad. Después de comer, un recorrido por la granja invita a los visitantes a entablar una conexión más cercana con los ingredientes que acaban de disfrutar, antes de cerrar con café y postres como rollos de canela, helado de ron con pasas y buñuelos con crema de limón.
Bandas que interpretan melodías conocidas en la calle y gente que se une en una sola voz. Una comida compartida de carne y verduras locales sazonadas, marinadas y asadas a las brasas, cortadas y servidas al momento. Sabores nacidos en cocinas hogareñas, y bandas de reggae y ska formadas en el patio de atrás.
“La hospitalidad, la calidez de la gente... todo eso hace que la comida sepa aún mejor y que la música suene aún más dulce”, concluye Runkus.
Desde su audaz uso de sabores familiares y entrañables hasta los múltiples géneros musicales en los que ha influido por generaciones, Kingston, Jamaica, es una ciudad que conoce y celebra sus raíces, y las comparte con orgullo con el resto del mundo.



Test caption




Test caption



Places to stay

